| Es un árbol
de hasta 20 m. de altura, con un tronco de 50 cm. de diámetro.
Es de crecimiento relativamente rápido.
En primavera aparecen sus flores lilas y, al caer,
es cuando “…el cielo en la vereda dibujado está
con espuma y papel de seda del jacarandá…” como
dice María Elena Walsh.
En marzo sus frutos se abren por la mitad y dejan
escapar sus pequeñas semillas aladas que el viento ayuda
a dispersar. Es muy común encontrar pequeños arbolitos
de Tarco en los canteros del jardín.
Tiene una madera semiblanda de color claro que es
usada para fabricar muebles, revestimientos y parquet.
Por ser uno de los árboles nativos más
hermosos, compitió con el seibo (Erythrina crista-galli)
en la elección de la flor nacional argentina, donde salió
elegido este último.
Es muy usado para ornamentar calles, plazas y parques no sólo
de Argentina sino también en el exterior. En Yerba Buena
podemos ver ejemplares de más de 80 años en la Av.
Aconquija.
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