| Es un árbol
de gran porte. Llega a medir 40 m. de altura y 1 m. de diámetro
de tronco.
Junto con el pacará dominaban la selva sobre
la que se construyó Yerba Buena. Sus vistosas flores amarillas
colorean las veredas en noviembre y diciembre. Sus frutos alados
se desprenden desde la copa del árbol con la ayuda del viento.
Es divertido verlas caer girando como hélices.
Su corteza gruesa y muy agrietada, es un soporte
excelente para las plantas epífitas que forman jardines colgantes
en todas las ramas de la tipa.
Tiene una madera de muy buena calidad, pesada, de
color blanco amarillento con un veteado suave. Es fácil de
trabajar y se usa para fabricar muebles, artículos para deportes,
enchapados y terciados.
A veces, durante la primavera y el verano, la tipa
“llora”. Esto, en realidad, es provocado por un insecto,
el Cephisus siccifolius, que succiona la savia de la planta y luego
elimina provocando estas gotas.
Muy cultivado como ornamental.
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