La conservación del PSSJ es de gran importancia
para las ciudades y zonas agrícolas que la rodea, ya que:
Protege las cuencas hídricas de la sierra:
que proveen de agua para el consumo doméstico y agrícola.
Controla la erosión: Protege
los bosques y asegura la estabilidad de cuencas hídricas, evitando
aluviones e inundaciones en el pedemonte. El bosque protege al suelo
de los fuertes torrentes de verano, que, de lo contrario, arrastrarían
suelo y aumentarían enormemente el caudal de los ríos
produciendo inundaciones, aludes, destrucción de canales; en
definitiva, pérdidas económica y de vidas.
Regula la temperatura: Las copas de
los árboles evitan el sobrecalentamiento del suelo, y por ende,
del aire moderando las altas temperaturas en el verano.
Purifica el aire: la vegetación
absorbe el dióxido de carbono y elimina a la atmósfera
oxígeno.
Constituye un banco de germoplasma:
entre las especies de más valor forestal se encuentran el cedro,
el nogal y el lapacho. En el PSSJ se registraron 75 especies arbóreas,
13 especies de peces, 15 de anfibios, 37 de reptiles y más de
220 de aves y 62 de mamíferos (24% y el 23% del total de especies
de aves y mamíferos respectivamente existentes en el país).
Ofrece posibilidades a la investigación
científica, la educación y el turismo: la proximidad
a la ciudad de Tucumán, el buen estado de conservación
de los diversos ambientes, junto a la dependencia de un centro universitario,
convierten al Parque en un lugar ideal para la investigación
científica, la formación de recursos humanos en las distintas
tareas que se desarrollan y para realizar actividades de recreación
y educación ambiental, sin perder de vista el objetivo central
de conservación (protección y manejo) de sus recursos.