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La Sierra está casi totalmente rodeada por un complejo
mosaico formado por cultivos, plantaciones forestales y centros urbanos.
La fuerte presión humana en su periferia, la hace muy vulnerable
para la conservación de la biodiversidad a largo plazo. Por otro
lado, el área esta rodeada por rutas muy transitadas y existen
numerosas sendas utilizadas por lugareños que facilitan el acceso
a cazadores y enduristas. Existen actividades realizadas por los pobladores
locales como extracción de leña y caza (para autoconsumo)
o la quema de pastizales, que impactan en forma negativa sobre el ambiente.
Sin embargo, el peligro más importante para la conservación
del Parque es la insularización del ecosistema natural. Esto implicaría
que quede como una “isla” rodeado por un “mar”
de cultivos, urbanizaciones o áreas degradadas. Esto llevaría
a la extinción de especies que necesitan áreas muchos más
grandes que las del Parque para mantener una población viable (por
razones de alimentación, o intercambio genético). El riesgo
es mayor debido a su tamaño relativamente pequeño, forma
alargada y por la lejanía con otras áreas protegidas de
Yungas. Para evitar este “efecto isla” es imprescindible establecer
corredores biológicos con otras áreas naturales protegidas
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