Artículo publicado en la Revista Yerba Buena. Número 14. Febrero de 2008. - Ingrese al sitio de la Revista Yerba Buena

 
 
 
 
 
 
 
 
 

Ingenio: “El San Pablo”

Al pie mismo de las sierras de San Javier, y a pocos minutos de la Capital, se encuentra situado el ex “Ingenio San Pablo”, en un punto donde la belleza del paisaje prestan hermoso marco a lo que fue este viejo y prestigioso centro de producción.

La primitiva fábrica fue instalada en 1832 por don Juan Nougués, un noble hijo de Francia llegado diez años antes al país para emplear en nuestro suelo sus energías creadoras de trabajo y de quien hacemos mención aparte señalando su actuación histórica en el desenvolvimiento de la industria y de la producción tucumana.

La vieja fábrica, una de las primeras de la provincia, siguió el ritmo lento de evolución de las otras que se fueron instalando. En 1870 había en sus tierras 20 cuadras plantadas con caña y sus trapiches eran de madera movidos por bueyes, como lo eran hasta entonces la mayor parte de las pequeñas fábricas existentes en número de 46. Pero no era sólo azúcar, miel y aguardiente lo que producía este centro de trabajo. Su creador era hombre de iniciativa y de esfuerzos. Desde los primeros años había implantado allí una curtiduría, aserradero, molino harinero y otras explotaciones análogas que se desenvolvían dentro de las posibilidades comerciales de la época.

Don Juan Nougués estableció, puede decirse, un plantel de las más variadas producciones y al fallecer en 1865, después de 33 años de esfuerzos y fatigas dejó una obra extensa de trabajo para ser cimentada y engrandecida por las nobles generaciones que él supo fundar moldeadas en sus virtudes.

Sus tres hijos: don Juan, Miguel y Ambrosio, prosiguieron la tarea paterna.

Entre tanto, comienza en forma definitiva la evolución de la industria en 1876 con la llegada del ferrocarril a Tucumán. “San Pablo”, es de los primeros en adquirir medios modernos de trabajo. Sus propietarios no omitieron esfuerzo alguno para que ocupe el rango que le corresponde entre las demás fábricas, y ya en 1882 pudieron realizar una transformación fundamental adoptando las primeras máquinas a vapor y efectuar muchas otras mejoras que significaban grandes ventajas, y que a la vez les obligaba a desplegar mayores actividades y soportar las contrariedades que traen aparejadas las innovaciones. Con las nuevas instalaciones, la producción alcanzaba por año alrededor de 500 toneladas de azúcar.

Pero a la par de la fábrica de azúcar, también engrandecieron las otras explotaciones. En 1870 existían en la Provincia alrededor de 50 establecimientos de curtidurías, siendo ésta la más valiosa industria local de exportación, dirigidos en su mayor parte por hijos de Francia. La curtiduría de “San Pablo”, como la de don Leocadio Paz, en Trancas, no era de las menores. De los 26 molinos harineros existentes en Tucumán en 1880, uno de los principales era el de Nougués Hnos., figurando a la altura del de Méndez y Heller, anexo al Ingenio La Trinidad; de don Julio Delacroix, en la Capital; al de Pablo Olivera en Río Chico. El aserradero del San Pablo también estaba entre los principales de la provincia. Las demás explotaciones agrícolas, como la arrocera, también fueron impulsadas y no había por entonces en Tucumán un centro de producción tan diverso.

Siguió el curso de sus progresos el Ingenio en los años sucesivos y , llegado 1895, su producción de azúcar alcaza a 4.304.233 de kilogramos, ocupando el 10º lugar entre 31 fábricas que trabajaron en ese año en que Tucumán culmina con su producción y cubre las necesidades del país.

En 1902, desaparece el último de los tres hermanos a cuyo cargo estuvo la fábrica desde 1865 y entra a actuar la segunda generación formada por los hijos de aquellos, don Luis F., don Juan Carlos y don Ambrosio. Unos administrando el Ingenio y otros dirigiendo los negocios desde Buenos Aires, imprimieron impulso a la empresa a gran altura.

La firma Nougués Hnos. de 1865, fue transformada el 18 de noviembre de 1920, desdoblándose en “Compañía San Pablo de Fabricación de Azúcar SA.”, explotando el Ingenio, refinería y destilería; y “Sociedad Anónima, Comercial, Financiera y Ganadera Nougués Hnos. Ltda.”, que se dedicaba al ramo comercial, financiero y ganadero con estancias en Santa Fe y Formosa, donde la firma primitiva explotaba el Ingenio “Bouvier”.
La segunda generación de los Nougués, desaparece después de casi cuarenta años de labor con el fallecimiento ocurrido en 1941 del Dr. Juan Carlos Nougués, legando a la actuación de sus hijos una generosa y fecunda vida de trabajo.

En la década del ’40, el poderío del San Pablo llegó a destacarse con relieves singulares en la vida económica del Norte Argentino. Siendo considerada para la época, una de las tres más grandes y modernas fábricas. Para tener en cuenta, en 1940 la producción alcanzó 279.300.000 kilogramos de caña molida y 28.203.000 kilogramos de azúcar elaborado con rendimiento del 10,10%, y una producción de alcohol de cerca de 2 millones de litros al año.

Ha de recordarse por mucho tiempo la dedicación que ejerciera en este sentido la noble y virtuosa dama doña Serafina Romero de Nougués y que después continuaron las hermanas de la Inmaculada Concepción.

Su Fundador: Don Juan Nougués

Don Juan llegó a la Argentina en 1822. Salió de Francia con un viejo amigo de infancia, y llegaron a Bs. As. en plenas luchas por la organización nacional. Por lo que no eran los tiempos propicios para volcar sus esfuerzos laborales. Es por ello que se internaron hacia el Norte llegando a Tucumán, empleándose de inmediato en una curtiembre de la que pasaron a ser directores. Luego de pocos años de labor cargada de peligro por los pillajes que en esos tiempos asolaban por todas partes, decidieron regresar a París. En su marcha a través de los montes y de las llanuras, próximos a Bs. As. Don Juan llevaba consigo (al igual que su amigo) 25.000 francos que habían ahorrado cada uno, según carta escrita a su hermana en Francia. Pero fueron saqueados por una banda de ladrones que los despojaron de todas sus pertenencias, dando muerte a su amigo.

Este lamentable suceso, al decir de una emocionada crónica, cambió el rumbo de su vida. Es allí donde le comunica su adiós definitivo a la Patria lejana y expresa a su hermana, a quien lega toda la herencia que le puede tocar de sus padres, que se quedará en la Argentina.

Regresa a Tucumán y acomete con extraordinaria fuerza sus objetivos. Luego de participar en refriegas de la Organización Nacional, se dedica de lleno a su trabajo.

Levanta así la casa que debía ser, con el correr de los años, el hogar solariego. Casa que se denominaría “El Obraje”, y que se conservó en excelentes condiciones por muchos años. Allí realiza diversas actividades agrarias, hasta que funda el Ingenio “San Pablo”, con sus enseres modestos y primitivos. Ocurría esto el 16 de diciembre de 1832, poco después de que contrajera enlace con la señorita Josefa Romero, una niña –como le relatara a su hermana-, buena y distinguida, educada en los sanos principios cristianos.

Ya con el paso impiadoso del tiempo y con el cierre definitivo del ingenio, su nieta Clara Nougués de Monsegur, recuerda en una emotiva carta fechada el 5 de marzo de 1990: “soy conciente del derrumbe de lo que fuera para Tucumán y parte de la familia, el ingenio San Pablo, que perteneció por mas de 150 años a la familia Nougués…Estoy llena de recuerdos a través de mis padres, que en mi infancia solíamos recorrer esas tierras privilegiadas y llenas de historias de la familia. Por lo tanto el derecho de sangre que fluye por mis venas, me da autoridad por el recuerdo que guardo de aquellos que con el sudor de su frente forjaron a costa de su salud, la pujanza que llegó a tener dicha propiedad…La casa de la familia Nougués es una reliquia. Me pregunto ¿Qué sucedió en los últimos años de esa década del ’80 en adelante donde se perdió este establecimiento y sus tierras?¿No hay culpable de tan gran estafa? Nadie defiende la dignidad de los que forjaron San Pablo. Ante estos hechos sin culpables, me revelo con tristeza y no lo acepto”.

Por Lourdes Fioretti
Fuente: Cincuentenario del Centro Azucarero Argentino