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| Fotomontaje mostrando un
aspecto de las obras del funicular |
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imagen.
Maqueta del monoblock para residencia masculina de 4000
estudiantes. |
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imagen.
Monoblok masculino de la ciudad Universitaria con funcionarios |
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Proyecto: Ciudad
Universitaria en la Sierra de San Javier
La tendencia a unificar las instituciones
universitarias en un sólo ámbito físico,
tuvo sus primeras manifestaciones en Europa en la Edad Media
ante la falta de alojamiento para profesores y alumnos, provenientes
de localidades distantes. Éste fue el origen de los
complejos universitarios de la Sorbona (Francia), Oxford y
Cambridge (Inglaterra), citando solo algunos. En América
Latina, se pueden nombrar como ejemplo: la Ciudad Universitaria
de Caracas, la de México, y la de Río de Janeiro.
Todas éstas, muestran una tendencia
internacional: reunir las dependencias universitarias, en
grandes predios, más o menos aislados.
Las ideas de pre y pos guerra, tendían
al modelo de “campus”, en los que se instalaba
y desarrollaba una comunidad de docentes y estudiantes, unidos
en la idea de investigar, enseñar y aprender; por lo
que las ciudades universitarias europeas y latinoamericanas,
o los numerosos “campus” norteamericanos, fueron
fuente de inspiración suficiente para impulsar un proyecto
similar en Tucumán, que sería el mayor emprendimiento
del país, y que procuraba dar solución a la
dispersión edilicia. Esta necesidad de unificar todas
las dependencias universitarias, surgió en 1947, con
la propuesta de construir un Complejo Universitario en la
Sierra de San Javier, a 30 Km. de la capital tucumana; la
idea fue inmediatamente aceptada por las autoridades que pusieron
en marcha los estudios preliminares.
El Instituto de Estudios Geográficos
de la UNT había realizado un prolijo relevamiento,
llegando a la conclusión que la Sierra era el lugar
más adecuado para este proyecto, gestado durante el
rectorado del destacado biólogo Dr. Horacio Raúl
Descole, quien había sido nombrado Interventor de la
UNT el 6 de Mayo de 1946.
El Gobierno Nacional, había estructurado
el Primer Plan Quinquenal, que entre otras medidas contemplaba
una nueva ley universitaria y facilitaba la declaración
de utilidad publica de los inmuebles para realizar obras proyectadas.
Así se compraron o expropiaron las tierras de la Sierra
de San Javier con el fin de construir la ciudad universitaria.
El valor de lo pagado por dichas adquisiciones
fue de $ 1.642.701,30. Para lograr la nueva Universidad, el
Dr. Descole había obtenido uno de los mejores créditos
nacionales del año 1947, de $ 13.435.375, para iniciar
las etapas de estudio, proyecto y construcción de la
ciudad universitaria. La obra estaría constituida por
un “Casco Principal”, situado en la cumbre del
cerro San Javier, y un “Casco Secundario”, al
pie. Ambos debían conectarse a través de un
funicular.
El Casco Principal comprendía: los
edificios de la Universidad, el centro Comunal, vivienda universitaria
masculina y femenina, áreas de deportes al aire libre,
dispuestas en explanadas escalonadas, un teatro a cielo abierto
y, finalmente, un estadio para espectáculos deportivos
con graderías desarrolladas sobre el terreno. Una diferenciación
de vías para peatones y otra para automóviles,
evitaba que ambas pudieran interferirse. El Casco Secundario,
comprendía: un núcleo hospitalario, la escuela
de agricultura, con sus campos de cultivo, huerta y granja;
los institutos de enseñanza secundaria; viviendas,
servicios generales, y la estación inferior del funicular.
Las unidades vecinales de viviendas se distribuían
por toda la montaña y, especialmente, a lo largo de
la cumbre. Cada unidad, estaba constituida por viviendas aisladas
o en block para 4.000 personas y los servicios comunes correspondientes.
Los talleres de Tafí Viejo, construirían los
vagones que habrían de circular por el funicular.
El proyecto de San Javier había sido
elaborado por los docentes del Instituto de Arquitectura y
Urbanismo de la UNT, un equipo técnico encabezado por
el Director Arq. Jorge Vivanco, y los profesores Eduardo Sacriste,
Horacio Caminos, Hilario Zalba y el geólogo Guillermo
Rohmeder, más un extensa nómina de profesionales,
personal técnico y auxiliares, que intervinieron en
los estudios y proyectos de los trabajos; realizándose
estudios geográficos, geológicos, relevamientos
aéreos, topográficos, hidráulicos, catastrales,
forestales, viales, ingenieriles, eléctricos, sanitarios,
administrativos, fotográficos, etc.
El arq. Vivanco había realizado viajes
por Europa, recopilando información sobre las Ciudades
Universitarias de Oxford, París y Roma. En su visita
por Milán y Roma, contrató profesionales italianos
que se incorporaron al Instituto. En Inglaterra, se vinculó
con el Arq. Walter Grapius, de Harvard, propulsor de la arquitectura
moderna.
La magnitud de la obra proyectada, se evidencia
en una foto panorámica de la Sierra; incluida en el
“Plan General”; tomada desde lo alto de un edificio
de San Miguel de Tucumán, a cuyo pié, se lee:
“los terrenos de la Ciudad Universitaria, abarcan toda
la montaña visible…” y continúa:
“…el terreno sobre el cual se ha de levantar esta
obra pertenece ya a la Universidad y tiene 14.000 hectárea
de extensión más o menos la de la ciudad de
Bs. As.
El recorrido del funicular sería de
2.500 mts. Y el tiempo de transporté de 9 minutos con
capacidad para 2.600 personas por hora, en ambos sentidos.
El conjunto ocuparía una superficie de 400 hs. sobre
un total de 14.000 hs. adquiridas por la UNT. Citando textualmente
del Plan Original “…se estima que la Ciudad
Universitaria, radicará una población estable
de 20.000 a 35.000 habitantes. De los terrenos que pertenecen
a la Universidad, los bosques cubren, una superficie mayor
de 10.000 hs….”, “…Alturas
sobre el nivel del mar: Ciudad de Tucumán: 480mts.,
Casco Secundario: 700mts.”
Debido a la falta de presupuesto, a la crisis
económica y a la finalización de Descole como
Rector, las obras comenzaron a paralizarse en 1952. En 1955,
el cambio político contribuyó más al
fin de este sueño. En el casco principal, llegaron
a funcionar en “quonsets”, la oficina Ciudad Universitaria,
el Instituto de Arquitectura y Urbanismo y el Instituto de
Educación Física. De las unidades residenciales,
sólo se construyeron 33 viviendas y la estructura de
hormigón armado de la vivienda masculina para 4000
alumnos. Del casco secundario de Horco Molle, se construyeron
30 viviendas, la enorme Escuela de Enfermaría y los
talleres.
Todo este movimiento renovador se vio interrumpido
por los cambios políticos quedando abruptamente inconclusa,
la colosal empresa arquitectónica.
Durante la 2º gestión del Dr.
Descole, las tierras que en su anterior Rectorado habían
sido expropiadas para asentar la “ciudad universitaria”
y la “ciudad hospital”, habían comenzado
a tener problemas legales, pues algunos de los antiguos propietarios
habían iniciado “juicios de retrocesión”,
en razón que los objetivos iniciales no se habían
cumplido; por lo que la UNT, promovió la creación
de una “Reserva Natural”, que protegiera el patrimonio
universitario (unas 14.000 hs), y fuese un centro de investigación.
Por lo tanto, en 1974, se crea el “Parque Biológico
Reserva Natural Sierra de San Javier”, proponiendo el
Dr. Descole (quien había reingresado a la Universidad),
hacer del Parque, una “Escuela de la Naturaleza”
y lo pone bajo la jurisdicción del Instituto Miguel
Lillo. La UNT, planteó como prioridad la recuperación
del predio, que a la sazón, había sido ocupado
por numerosos intrusos que explotaban maderas y tierras dentro
de la jurisdicción universitaria, por lo que el objetivo
fue levantar una cerca perimetral. Así logró
que la UNT, dictara una serie de Resoluciones referidas a
regular el “Parque Biológico”, el “Acueducto
de Anfama” y la “ciudad Hospital” de Horco
Molle; y la reactivación del “Funicular”
pasó a ser su objetivo. Pese a su empeño, la
Ciudad Universitaria Eva Perón, no fue reactivada y
así la iniciativa única en la Argentina en ese
momento, quedaría trunca. Resta como obra perdurable
y trascendente, la adquisición de lo que hoy es el
parque Biológico Sierra San Javier.
En el próximo número, veremos
los distintos intentos por reactivar esta monumental obra,
que hasta el día de hoy se mantiene inconclusa.
Investigación Lic. Liliana
Mastracchio
Fotos Magdalena Franco, archivos La Gaceta.
Fuente “Descole, una Pasión Universitaria”,
Dr. Florencio Aceñaloza, archivos Diario La Gaceta,
Biblioteca Escuela Universitaria (Compilación 60 Aniversario),
“Ciudad Universitaria” (1950); Arq. Franco Marigliano.
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