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La Avenida Mate de Luna

El desarrollo urbano que experimentó
la Av. Mate de Luna tuvo su origen en el Municipio de la Capital.
En septiembre de 1896 se le dió dicho nombre a la prolongación
de la calle 24 de septiembre al Oeste, desde el Boulevard
Juárez Celman (Av. Mitre). En ese mismo mes se realizó
su apertura y construcción, y se declararon de utilidad
pública los terrenos desde el mencionado boulevard
hasta frente del Matadero Público. De este modo había
comenzado a construirse el eje compositivo este-oeste, que
en un futuro cortaría a la zona metropolitana.
Esta prolongación tenía pocas
cuadras y aún Yerba Buena no estaba unida mediante
esta vía con la ciudad. Sin embargo, al año
siguiente, el 21 de enero de 1897, los vecinos de la “Yerba
Buena”, entre otros Carlos Vera, Marcial Imboud y Benedicto
Salinas, pidieron la apertura de un camino recto que comunicara
la ciudad con aquel punto. El pedido se hizo formalmente,
inclusive con un plano realizado por el ingeniero municipal,
y la intendencia procedió a la apertura vial.
En 1900 se declararon de utilidad pública
varios terrenos de Yerba Buena y se procedió a la expropiación
de los mismos con el objeto de realizar la prolongación
de la Av. Mate de Luna en una longitud de 4000 metros hacia
el oeste – en el primer Distrito de Tafí -, lo
que significó que la apertura se realizara hasta la
Av. Solano Vera. De acuerdo al historiador Dr. Carlos Páez
de la Torre, fue en 1901, bajo la Intendencia de Martínez,
la sanción de la ley de expropiación de los
terrenos para prolongarla hasta Yerba Buena; hasta ese momento
tenía 1267 mts., y dos años después,
en 1903, se autorizó la licitación de la macadamizacion
hasta el Camino del Perú. Las reglamentaciones fijadas
fueron: calzada de 7 m de ancho, una cuneta de desagüe,
espacios inmediatos destinados a recorridos de tranways y
plantación de árboles a cada costado.
En 1912 se autorizó a prolongar la
Av. Mate de Luna hasta el pie del cerro San Javier y en 1913
se prorrogó la ley anterior con el mismo objetivo.
Mas tarde, en 1922 se aprobó la construcción
del camino que va del pie del cerro hasta San Javier.
Según los estudiosos, la imagen que
tenía la Mate de Luna a principios de siglo XX, habla
de un camino de tierra que solía inundarse en épocas
de tormentas por la creciente del río Muerto, y que
provocaba, por cierto, muchas incomodidades a quienes vivían
en la zona. Vivir en Yerba Buena por estos años no
era tarea fácil, el tranvía y el tren grande
fueron un gran paliativo para esta situación, pero
el suburbio no disfrutaba de los beneficios y la comodidad
de residir en la ciudad cabecera. Por otra parte, el aprovechamiento
de mercaderías esenciales dependía del centro,
y ello significaba la necesidad de disponer de algún
tipo de vehículo. La situación fue diferente
para las familias pudientes, quienes además de poseer
residencias más cómodas y confortables que los
lugareños que labraban la tierra, disfrutaban de la
zona como lugar de veraneo y tenían la posibilidad
de trasladarse en automóvil.
A partir de 1935, durante los gobiernos de
los Dres. Miguel Campero y Miguel Critto, se pavimentó
la arteria sur, mientras la del norte continuó como
camino de tierra, separadas ambas por un canal. En esa época
se la denominaba Aconquija en vez de Mate de Luna. La pavimentación
en 1960 de la arteria norte, marcó un hito importante,
porque le cambió la imagen al paisaje y abrió
la posibilidad de un tránsito más cómodo.
Las características urbanas arquitectónicas
de ciudad jardín que hoy posee esta vía, comenzaron
a manifestarse en el municipio capital a partir de 1908 y
este hecho no fue espontáneo. Los primeros síntomas
de que algo nuevo estaba sucediendo ocurrieron en 1904, cuando
se prohibió la construcción de ranchos dentro
del radio “urbano”, es decir hasta el Ejido de
Oeste que quedaba pasando el Matadero y en 1908 se reglamentaron
las construcciones sobre la mencionada arteria.
A pesar que esta reglamentación no
especifica hasta qué punto de la avenida debía
cumplirse la misma, estas ordenanzas se fueron adoptando a
lo largo del tiempo para casi toda la Avenida, tanto en el
radio de la ciudad como en la campaña, hecho que puede
notarse aún hoy desde avenida 24 de Septiembre y en
general, hasta el camino a la cumbre del cerro San Javier.
Arq. Mónica Ferrari-Texto de
libro La Parroquia Un Pueblo
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