Artículo publicado en la Revista Yerba Buena. Número 9. Mayo de 2007. - Ingrese al sitio de la Revista Yerba Buena

La Avenida Mate de Luna

El desarrollo urbano que experimentó la Av. Mate de Luna tuvo su origen en el Municipio de la Capital. En septiembre de 1896 se le dió dicho nombre a la prolongación de la calle 24 de septiembre al Oeste, desde el Boulevard Juárez Celman (Av. Mitre). En ese mismo mes se realizó su apertura y construcción, y se declararon de utilidad pública los terrenos desde el mencionado boulevard hasta frente del Matadero Público. De este modo había comenzado a construirse el eje compositivo este-oeste, que en un futuro cortaría a la zona metropolitana.

Esta prolongación tenía pocas cuadras y aún Yerba Buena no estaba unida mediante esta vía con la ciudad. Sin embargo, al año siguiente, el 21 de enero de 1897, los vecinos de la “Yerba Buena”, entre otros Carlos Vera, Marcial Imboud y Benedicto Salinas, pidieron la apertura de un camino recto que comunicara la ciudad con aquel punto. El pedido se hizo formalmente, inclusive con un plano realizado por el ingeniero municipal, y la intendencia procedió a la apertura vial.

En 1900 se declararon de utilidad pública varios terrenos de Yerba Buena y se procedió a la expropiación de los mismos con el objeto de realizar la prolongación de la Av. Mate de Luna en una longitud de 4000 metros hacia el oeste – en el primer Distrito de Tafí -, lo que significó que la apertura se realizara hasta la Av. Solano Vera. De acuerdo al historiador Dr. Carlos Páez de la Torre, fue en 1901, bajo la Intendencia de Martínez, la sanción de la ley de expropiación de los terrenos para prolongarla hasta Yerba Buena; hasta ese momento tenía 1267 mts., y dos años después, en 1903, se autorizó la licitación de la macadamizacion hasta el Camino del Perú. Las reglamentaciones fijadas fueron: calzada de 7 m de ancho, una cuneta de desagüe, espacios inmediatos destinados a recorridos de tranways y plantación de árboles a cada costado.

En 1912 se autorizó a prolongar la Av. Mate de Luna hasta el pie del cerro San Javier y en 1913 se prorrogó la ley anterior con el mismo objetivo. Mas tarde, en 1922 se aprobó la construcción del camino que va del pie del cerro hasta San Javier.

Según los estudiosos, la imagen que tenía la Mate de Luna a principios de siglo XX, habla de un camino de tierra que solía inundarse en épocas de tormentas por la creciente del río Muerto, y que provocaba, por cierto, muchas incomodidades a quienes vivían en la zona. Vivir en Yerba Buena por estos años no era tarea fácil, el tranvía y el tren grande fueron un gran paliativo para esta situación, pero el suburbio no disfrutaba de los beneficios y la comodidad de residir en la ciudad cabecera. Por otra parte, el aprovechamiento de mercaderías esenciales dependía del centro, y ello significaba la necesidad de disponer de algún tipo de vehículo. La situación fue diferente para las familias pudientes, quienes además de poseer residencias más cómodas y confortables que los lugareños que labraban la tierra, disfrutaban de la zona como lugar de veraneo y tenían la posibilidad de trasladarse en automóvil.

A partir de 1935, durante los gobiernos de los Dres. Miguel Campero y Miguel Critto, se pavimentó la arteria sur, mientras la del norte continuó como camino de tierra, separadas ambas por un canal. En esa época se la denominaba Aconquija en vez de Mate de Luna. La pavimentación en 1960 de la arteria norte, marcó un hito importante, porque le cambió la imagen al paisaje y abrió la posibilidad de un tránsito más cómodo.

Las características urbanas arquitectónicas de ciudad jardín que hoy posee esta vía, comenzaron a manifestarse en el municipio capital a partir de 1908 y este hecho no fue espontáneo. Los primeros síntomas de que algo nuevo estaba sucediendo ocurrieron en 1904, cuando se prohibió la construcción de ranchos dentro del radio “urbano”, es decir hasta el Ejido de Oeste que quedaba pasando el Matadero y en 1908 se reglamentaron las construcciones sobre la mencionada arteria.

A pesar que esta reglamentación no especifica hasta qué punto de la avenida debía cumplirse la misma, estas ordenanzas se fueron adoptando a lo largo del tiempo para casi toda la Avenida, tanto en el radio de la ciudad como en la campaña, hecho que puede notarse aún hoy desde avenida 24 de Septiembre y en general, hasta el camino a la cumbre del cerro San Javier.

Arq. Mónica Ferrari-Texto de libro La Parroquia Un Pueblo